Sin embargo, en mi opinión el realizador de este documental se merece par cachetadas. No solo perdió una oportunidad para fajarse un super documental de un tema muy controversial, sino que por lo visto se le olvidó precisamente eso, que es un tema delicado. El amarillismo y el morbo dominaron, tratando de escandalizar (y no concientizar) a su público. Las entrevistas con los niños eran penosas, y el entrevistador formulaba las preguntas de tal manera que aseguraba la respuesta que estaba buscando, tipo:
ENTREVISTADOR: Tú has matado a mucha gente, ¿verdad?
NIÑO: Eeeeh, sí, a mucha gente.
ENTREVISTADOR: Y los has torturado también, ¿verdad?
NIÑO: Eeeeh, sí, los he torturado también...
ENTREVISTADOR: Y te gusta meter drogas y pegarle a tu hermanita, ¿verdad?...
Etc. etc. etc...Sin embargo, lo que más me molestó, fue que un gran pedazo (si no la mayor parte) del documental fue sobre la odisea de este señor buscando al mítico "baby sicario," tipo Steve Erwin buscando un super croc: "Crickey! I thing I just saw one of those baby killers!" Parecería que se le olvidó exactamente qué es con lo que estaba tratando: niños.
Bueno, y por si acaso, quisiera dejar claro que nada tiene que ver con la mala imagen de Colombia que crea este tipo de documentales. Pienso, por ejemplo, que La Sierra es excelente, y que vale mucho la pena verlo.

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