viernes, 29 de enero de 2010

"¡Nunca me había dado cuenta lo bien que van tus ojos cafés con tu baja estatura!"

La adulación, así esté más que claro el objetivo ulterior que la acompaña, siempre es una forma efectiva de conseguir lo que uno quiere. Bueno, al menos esto es lo que sostiene un estudio reseñado por este artículo de Scientific American. La idea es la siguiente: todos nos consideramos mejores que la media (aunque estadísticamente solo es posible que algunos lo seamos).

Este fenomeno se conoce como el "above-average effect". Cuando echamos un piropo muy obvio, y a pesar que todo el mundo sabe que lo echamos para que respondieran de cierta manera, la gente piensa, consciente o inconscientemente, que de todas maneras el piropo tiene cierta dosis de razón: "hmm... este tipo solo quiere get into my pants, pero lo peor es que sí soy extremadamente churra y buena gente." Y tenga...
"Ask a group of people how good they are at driving, chances are they will all consider themselves to be above the mean. Of course, this is statistically unlikely. So, it is not surprising that we are particularly receptive to messages consistent with such a rosy-eyed view of our abilities and characteristics. We may dismiss it offhand when a subordinate compliments our new haircut, but deep down we’re thinking, “You know what?  I do look good”... 
So, awareness of when we’re being put on may not be enough to curb the effectiveness of insincerity."
En mi opinión, la moraleja de la historia es que hay que adular más a menudo y con más fuerza. Por muy ridículo y obviamente falso que sea el piropo, lo más seguro es que consigamos nuestro objetivo, y que, de paso, le reafirmemos el ego (ya por las nubes) a nuestra víctima. 


miércoles, 27 de enero de 2010

"Youth serves the leader"


Cuando leí el primer título que tenía este artículo del El Tiempo (era: "El derecho a la vida lo tenemos que defender todos") pensé que me iba a encontrar con algo como un ataque del presidente Uribe a la despenalización del aborto. No se imaginan mi sorpresa cuando me encontré con algo bastante peor. Una cosa es promover la denuncia de crímenes y amenazas a las autoridades, y otra, muy distinta, es montar una red de jóvenes informantes "a sueldo" del gobierno. Y más cuando se trata de un gobierno acusado constantemente de chuzar a sus opositores.

Entiendo, el "objetivo" no es denunciar a la oposición, pero estos programas tienden a corromperse rapidamente. Me acuerdo que hace unos años, en un paseo por Venezuela, un señor nos regañó por criticar en voz alta  al presidente Chavez. Curiosamente, el regaño no fue por criticarlo, sino por imprudentes: habían tantos "agentes" del gobierno venezolano que uno nunca podía estar seguro de quien lo estaba oyendo. Solo me imagino lo que sufrirá un profesor universitario de historia colombiana del siglo XX dando cátedra.

Update (28/01/10): No sé cómo no caí en cuenta de esto antes. Está claro que una de las funciones de estos nuevos "informantes" estudiantiles será frenar la inflitración de grupos armados ilegales en las universidades del país. Entonces, hay problemas por el otro lado también. Con esta medida el gobierno está involucrando directamente a todo el colectivo de estudiantes en el conflicto, que pasan a ser un grupo de la población estigmatizado por los grupos criminales, y, por lo tanto, potenciales victimas. No creo que el fin justifique los medios, al menos no en este caso.

lunes, 11 de enero de 2010

You had me at “Chávez”

El título de un reciente post sobre Venezuela del economista Tyler Cowen es How many scary ideas can you fit into one paragraph?. El post es un comentario de un artículo del NYT sobre la inminente crisis de energía en Venezuela, causada por los bajos niveles de lluvia y la mala gestión del gobierno venezolano (recordemos que este es un país petrolero). Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue que el título del post de Cowen se aplica prácticamente a cualquier oración que mencione a Chávez.

Hoy, el gobierno de Chávez finalmente devaluó (parcialmente) el bolívar “fuerte” con respecto al dólar. Lo interesante es que ahora hay dos tipos de cambio oficiales, uno para importaciones “prioritarias” (2,60 bolívares por dólar) y otro para todo lo demás (4,30 bolívares por dólar). Este último lo denominan el dólar “petrolero” pues es a esta tasa que van a venderse los dólares de PVDSA. ¿Qué implicaciones tiene esta movida?

Ahora, el gobierno (y solo el gobierno, ¿quién más decide que importación es “prioritaria”?) tiene derecho a un arbitraje oficial, vendiendo sus exportaciones a 4,30 bolívares por dólar e importando a 2,60 bolívares por dólar. En cierta manera el gobierno oficializó el arbitraje que seguro ya practicaba en el mercado de divisa paralelo (aka “negro”) y se dio derechos exclusivos de uso. De esta manera no solo dobló sus ingresos nominales en bolívares en solo un fin de semana, sino que también abarató las importaciones del gobierno a la mitad de lo que pagarán todo el resto de importadores (esta diferencia saldrá del bolsillo de los venezolanos).

Dado que Venezuela importa el 90% de sus productos de consumo, los efectos que estas medidas tendrán sobre la inflación son obvios. Falta ver qué más medidas toma Chávez para alinear los nuevos tipos de cambio, la inflación acelerada (el año pasado fue del 25.1%), y los desesperados controles de precios:
“[Chávez] Instruyó a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) a salir a la calle a combatir [lo que él llama] la especulación comercial” (link VTV.gov.ve)
Mi pronóstico: La inflación seguirá aumentando, el desabastecimiento se va a empeorar, y, con más venezolanos tratando de mantener el valor de sus ahorros, la presión devaluatoria y el tipo de cambio paralelo se van a disparar. Ni me quiero imaginar lo llenos de gente que estaban los supermercados ayer en toda Venezuela.

Update: Ojala no le de ahora a Chávez por hacer otras cosas aún más asustadoras

Update 2: (14/01/10) The Economist sacó un artículo tratando el tema: "The Weakening of the "Strong Bolivar". En verdad no dice nada nuevo, pero el título me gustó.

miércoles, 6 de enero de 2010

Uribe y Harvey Dent



Cada vez es más la presión al presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez de que haga una pronunciación concreta respecto al tema de su reelección. Ultimamente la revista The Economist (que en mi opinión es fanática de gran parte de la gestión de Uribe) le está dedicando muchísimo más espacio a Colombia del que suele dedicarle. En la primera edición de la revista del año 2010, la revista publicó un artículo (fechado el 30 de diciembre en su página de internet) exhortando al presidente Uribe de hacer como hizo Lula de Silva en Brasil y Bachelet en Chile de respetar las instituciones de su país y permitir que las campañas presidenciales de sus potenciales sucesores comiencen sin su participación e intervención.
Personalmente, creo que lo que hay en este momento son artículos de gente más experta que tratan el tema de la segunda reelección de Uribe en Colombia, y estoy seguro que a medida que se acerca la decisión de la Corte Constitucional, van a ver cada vez más. Por esto, no voy a comentar mayor cosa. Solo digo que el Presidente tiene algo de aprender de Harvey Dent (posteriormente el supervillano Two Face) que dijo "You either die a hero or live long enough to see yourself become the villan."
No es de nada ni nada, pero Batman lo acaba, ahem, "venciendo". Yo creo que hay bastantes personas que apreciaran el paralelo entre la gestión del Fiscal del Distrito de Gotham City, y la que podría ser del actual (y posiblemente futuro) presidente de Colombia.

Bueno, y como no quiero acabar en la cárcel como el pobre de Nicolás Castro, hago la siguiente aclaración: NADIE debe tomar esta cita textualmente ;-).

Moderen sus resoluciones de año nuevo

Como es típico en esta época del año, mucha gente hace mil promesas de año nuevo para tratar de cambiar cosas que consideran que están mal en su vida, como parar de fumar y tomar trago, ahorrar un poco más, hacer deporte y, por qué no, bajar 80 mil kilos. Yo creo que es alrededor de febrero y marzo cuando estas personas mandan a todas estas promesas de mejorarse a freír papas.

El WSJ sacó un artículo (hace unos días ya) que trata el tema de por qué nos queda tan difícil cumplir nuestras new year's resolutions. Por lo visto, se debe principalmente a que nuestra fuerza de voluntad tiene un límite, y como con todo el resto de nuestro cuerpo, si de repente le exigimos mucho, eventualmente va a ceder:
"Willpower, like a bicep, can only exert itself so long before it gives out; it's an extremely limited mental resource."
Parece obvio, pero estoy seguro que nadie lo piensa cuando amontona todos sus objetivos el primero de enero y menos cuando se rinde y prende un cigarrillo el siete del mismo mes.
"Even moderation must be done in moderation."
No sé que tan rigurosa sea la ciencia detrás de los experimentos que se presentan en el artículo, pero las conclusiones a las que llegan sí son interesantes y algo alentadoras. Para todos con ganas de perder peso (o lo que sea), vale la pena una leída.

martes, 5 de enero de 2010

And so it begins...

Al igual que muchísimos de mis contemporáneos, paso una gran cantidad de mi tiempo conectado a Internet. En el colegio y en la universidad, este tiempo lo dividía entre el estudio, las redes sociales y, seamos honestos, una adicción a uno que otro juego.  Ahora, un poco más grande, vivo obsesionado con la cantidad y variedad de información y de opiniones disponibles a un solo clic, que me permiten estar al día en la vanguardia de cuanto tema me interese en un determinado momento.

Es voyeurismo del bueno. Si el contenido me interesa, me muero (bordeando lo enfermo) por conocer los comentarios y las opiniones de los demás.  Acabé adicto a los blogs y a los artículos colgados en Internet, y leo muchísimos de ellos con regularidad, sean de música, literatura y ciencia, o de política, economía y finanzas. Siento que así uno puede llegar a ser un experto en cualquier cosa, sin tener que serlo en realidad.

La mayor parte de las personas que comienzan un blog dedican la primera entrada a tratar de justificar su creación. Voy a hacer mi mejor trabajo: yo quiero una plataforma para registrar y organizar el contenido que me cautiva en un momento dado, independiente de que haya o no un hilo conector de un post al siguiente. Con un blog, cumplo este propósito, y, además, expongo mis intereses para que el resto de la red tenga una fuente más para leer.