viernes, 29 de enero de 2010

"¡Nunca me había dado cuenta lo bien que van tus ojos cafés con tu baja estatura!"

La adulación, así esté más que claro el objetivo ulterior que la acompaña, siempre es una forma efectiva de conseguir lo que uno quiere. Bueno, al menos esto es lo que sostiene un estudio reseñado por este artículo de Scientific American. La idea es la siguiente: todos nos consideramos mejores que la media (aunque estadísticamente solo es posible que algunos lo seamos).

Este fenomeno se conoce como el "above-average effect". Cuando echamos un piropo muy obvio, y a pesar que todo el mundo sabe que lo echamos para que respondieran de cierta manera, la gente piensa, consciente o inconscientemente, que de todas maneras el piropo tiene cierta dosis de razón: "hmm... este tipo solo quiere get into my pants, pero lo peor es que sí soy extremadamente churra y buena gente." Y tenga...
"Ask a group of people how good they are at driving, chances are they will all consider themselves to be above the mean. Of course, this is statistically unlikely. So, it is not surprising that we are particularly receptive to messages consistent with such a rosy-eyed view of our abilities and characteristics. We may dismiss it offhand when a subordinate compliments our new haircut, but deep down we’re thinking, “You know what?  I do look good”... 
So, awareness of when we’re being put on may not be enough to curb the effectiveness of insincerity."
En mi opinión, la moraleja de la historia es que hay que adular más a menudo y con más fuerza. Por muy ridículo y obviamente falso que sea el piropo, lo más seguro es que consigamos nuestro objetivo, y que, de paso, le reafirmemos el ego (ya por las nubes) a nuestra víctima. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario