Cuando leí el primer título que tenía este artículo del El Tiempo (era: "El derecho a la vida lo tenemos que defender todos") pensé que me iba a encontrar con algo como un ataque del presidente Uribe a la despenalización del aborto. No se imaginan mi sorpresa cuando me encontré con algo bastante peor. Una cosa es promover la denuncia de crímenes y amenazas a las autoridades, y otra, muy distinta, es montar una red de jóvenes informantes "a sueldo" del gobierno. Y más cuando se trata de un gobierno acusado constantemente de chuzar a sus opositores.
Entiendo, el "objetivo" no es denunciar a la oposición, pero estos programas tienden a corromperse rapidamente. Me acuerdo que hace unos años, en un paseo por Venezuela, un señor nos regañó por criticar en voz alta al presidente Chavez. Curiosamente, el regaño no fue por criticarlo, sino por imprudentes: habían tantos "agentes" del gobierno venezolano que uno nunca podía estar seguro de quien lo estaba oyendo. Solo me imagino lo que sufrirá un profesor universitario de historia colombiana del siglo XX dando cátedra.
Update (28/01/10): No sé cómo no caí en cuenta de esto antes. Está claro que una de las funciones de estos nuevos "informantes" estudiantiles será frenar la inflitración de grupos armados ilegales en las universidades del país. Entonces, hay problemas por el otro lado también. Con esta medida el gobierno está involucrando directamente a todo el colectivo de estudiantes en el conflicto, que pasan a ser un grupo de la población estigmatizado por los grupos criminales, y, por lo tanto, potenciales victimas. No creo que el fin justifique los medios, al menos no en este caso.

Es horrible...literalmente se trata de una nómina de sapos que además aseguran votos. Bonito en plena campaña. Me recuerda a Rolf, el novio de Liesl en La novicia rebelde. (No se preocupe, me tocó buscar los nombres en Google, no los tenía "on the top of my head".)
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